Internacionales
Asunción, Paraguay, Viernes 02 de Septiembre de 2005
Militarizan Nueva Orleans ante el caos
La inundada Nueva Orleans, en emergencia sanitaria, aparecía militarizada este viernes con el despliegue de soldados llegados de Irak para controlar el caos por los saqueos y disturbios desatados tras el huracán Katrina, que habría dejado miles de muertos al devastar la costa sur de Estados Unidos.
por Mira Oberman y Patrick Moser
“Trescientos soldados de la Guardia Nacional de Arkansas arribaron a la ciudad de Nueva Orleáns”, dijo la gobernadora de Luisiana, Kathleen Blanco, quien estimó en “miles” los muertos por el vendaval del lunes pasado en la costa del Golfo de México.
Indicó que estos soldados “están recién llegadas de Irak, bien entrenadas y con experiencia en combate, y están bajo mis órdenes para restaurar el orden en las calles”.
“Están armados con (fusiles) M-16, preparados y cargados. Estos hombres saben cómo disparar y matar, y tienen toda la voluntad de hacerlo si fuera necesario y espero que así lo hagan”, agregó.
El despliegue militar se produce antes de una visita este viernes por las zonas afectadas del presidente George W. Bush, quien prometió “tolerancia cero” para las bandas armadas que asuelan a Nueva Orleans.
En tanto, explosiones e incendios se produjeron al sur del Barrio Francés de Nueva Orleans, al parecer en una usina química, aunque el humo no sería tóxico, informaron las cadenas, agregando un nuevo elemento de pánico.
La situación de la ciudad a cuatro días del implacable azote de Katrina era desesperada. A las enormes inundaciones y la emergencia sanitaria -por la contaminación de las aguas, los cadáveres flotando, los desechos y los mosquitos- se suma el accionar de bandas armadas que saquean, aterrorizan y disparan contra los sobrevivientes.
“Esta es una zona de guerra”, dijo Melissa Murray, de 32 años, una funcionaria del centro correccional de Luisiana que ayuda en los esfuerzos de alivio.
Residentes de la ciudad informaron de personas muertas en los refugios o que eran blanco de disparos afuera del centro de convenciones de Nueva Orleans. En tanto, los helicópteros que evacuaban los hospitales luego de agotarse el combustible para los generadores también recibieron disparos.
El alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, emitió “SOS desesperado” para 20.000 refugiados en el centro de convenciones, “insalubre e inseguro”, y que se estaba quedando sin suministros, según un comunicado emitido por CNN.
Thomas Jessie, de 31 años, exteriorizó su angustia tras pasar una noche en el centro de convenciones, sin guardias nacionales o trabajadores de la cruz roja a la vista.
“Teníamos cadáveres sentados junto a nosotros durante días. Siento como si me fuera a morir. La gente va a matarte por agua”, dijo Jessie a la AFP.
La gobernadora Blanco indicó que aún quedan unas 300.000 personas por ser evacuadas de las zonas devastadas de Luisiana.
Miles de personas permanecían en el estadio Superdome, que designado por las autoridades como principal refugio antes de la llegada de Katrina, esperando abordar buses que los trasladen a un nuevo refugio.
Pero el estadio Astrodome de Houston (Texas, sur), que había aceptado recibir refugiados, fue cerrado y los autobuses eran “desviados hacia otras ciudades y otros refugios”, dijo a CNN Nate Mcduell, oficial de policía de esa ciudad, pues ya había colmado su capacidad.
La situación estaba complicada en el Superdome. Un guardia nacional resultó herido de bala afuera del estadio, mientras que un helicóptero Chinook que participaba en la operación de traslado de refugiados fue objeto de disparos.
En medio de informes del secuestro de dos niños en ese estadio, muchas personas estaban escandalizadas tras pasar cuatro días mal alimentadas y con escasa agua, con los baños colapsados e interminables noches en la más absoluta oscuridad y anarquía.
El Senado estadounidense se reunió en forma extraordinaria en la noche del jueves y aprobó 10.500 millones de dólares en fondos especiales para atender a las víctimas. Se espera que la Cámara baja apruebe la medida este viernes.
No obstante, cundían las críticas al gobierno por su respuesta a la catástrofe.
“Es una vergüenza nacional”, dijo Terry Ebbert, jefe de las operaciones de emergencia en Nueva Orleans.
Ebbert indicó que la Agencia Federal de Emergencia estaba en la ciudad desde hacía tres días “y aún no hay comando y control. Podemos enviar enormes cantidades de ayuda a las víctimas del tsunami, pero no podemos sacar de apuros a la ciudad de Nueva Orleáns”.
El presidente Bush instó a la paciencia pública mientras se realizan los esfuerzos de emergencia.
La tragedia sigue afectando el precio del petróleo y Bush pidió a los estadounidenses “ser prudentes en el uso de la energía en las próximas semanas. No compren gasolina si no la necesitan”, dijo.
Katrina redujo en una décima parte la capacidad de refinación de Estados Unidos, y tendrá un efecto mucho más duradero que otras catástrofes semejantes sobre la infraestructura y los sistemas de distribución, estimó la agencia de información sobre energía (EIA). (AFP)
|
© Reservados todos
los derechos de Propiedad Intelectual.
Diario ABC Color y ABC Color Digital Asunción - Paraguay |